El crecimiento de los préstamos entre particulares

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No tenemos más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de cómo la situación de crisis en la que llevamos inmersos ya varios años afecta a todos y cada uno de los elementos cotidianos que nos rodean, algo que por supuesto en planos más concretos como el laboral y el económico se nota de manera especialmente importante.

Probablemente una de las cuestiones más complejas haya resultado ser la posición de las entidades financieras con respecto a los créditos y préstamos, una posición que se ha tomado mucho más restrictiva que antes del inicio del periodo de crisis y que se ha situado incluso en posiciones de dureza mayores a las de un reajuste, una racionalización realmente, este tipo de productos que desde luego era necesaria.

Esta situación lo que ha venido a generar es que los usuarios busquen vías alternativas de financiación; porque obviamente entenderemos que las necesidades de financiación de los usuarios no han retrocedido de manera pareja a la concesión de créditos, al contrario, en un periodo tan complicado lo económico como el actual, la necesidad de financiación puntual es más que habitual.

Dentro de esta dinámica de búsqueda de nuevas fuentes de financiación existe un notable crecimiento de los préstamos entre particulares, una figura obviamente conocida a lo largo del tiempo y que de hecho se encuentra en el origen de la banca, pero que en una situación en la que la banca cierra el grifo crediticio vuelve a cobrar importancia.

Cuando hablamos de préstamos entre particulares, debemos dejar claro que no vamos a referirnos a opciones que rozan, cuando no superan, la ilegalidad a través de la usura, algo que desgraciadamente sigue existiendo, sino aquellas operaciones realizadas de mutuo acuerdo entre familiares o amigos mediante las cuales quién puede permitirse el préstamo de una cantidad determinada de dinero en un plazo determinado de tiempo accede a conceder dicho préstamo.